
En la exposición de los maras las fotos retratan un pequeño instante en la vida de estos jóvenes, delincuentes que marcan su piel con tinta para mostrar lo peligrosos que son; ya que cada lágrima tatuada significa que han matado a una persona.
Me gustaron mucho las fotos de Isabel Munoz, ya que es un tema muy conocido por todo mundo pero creo que no ha sido documentado de esta manera, también me gustó como logró retratar los gestos y personalidad de los maras; ademas que no me había tocado ver fotos tan cercanas a estos prisioneros que usan su piel como advertencia y como extensión de su identidad.
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